Termografía infrarrojo computarizada

La Termografía es uno de los métodos más modernos de diagnóstico por imagen digital de la actualidad, capaz de identificar inúmeras enfermedades de forma muy precoz y que muchas veces no logran detectarlas otros métodos.

Es un examen no invasivo en absoluto, sin ningún contacto físico y que, además de no emitir ningún tipo de radiación, es totalmente indoloro. La termografía puede por tanto usarse en niños y embarazadas, ya que estos exámenes no presentan ningún riesgo para ellos. También está particularmente indicado para aquellas personas que ya han efectuado otros tipos de exámenes y procedimientos dolorosos y que se muestran resistentes a la realización de más pruebas de diagnóstico.

La termografía se puede repetir tantas veces cuantas sean necesarias sin riesgo o dolor para el paciente.

Cáncer de Mama Derecha

  • Hipertermia en el canto superior de la mama derecha, con señales de metástasis en la zona de la clavícula.
  • Hipotermia en la zona del esternón, indicando una inmunodeficiencia por mal funcionamiento del Timo.

Bases fisiológicas y fisiopatológicas de la termografía:

La disipación del calor (energía térmica) corporal se produce, en su mayoría, a través de la radiación infrarroja, de acuerdo con el flujo y volumen sanguíneo circulatorio subcutáneo. Este calor lo genera sobretodo la actividad metabólica muscular y, según la fase alimentaria en la que se encuentra cada persona, ese calor puede ser originado, en menor cantidad, por la actividad metabólica visceral.

Más de un 90% del suministro sanguíneo de la piel pasa por arteriolas con un diámetro <0,3mm, las cuales están directamente conectadas al plexo venoso (shunts) para reglar la temperatura corporal, y de el cual sólo un 10% se destina al sistema capilar que nutre la piel. Esos puentes venosos subcutáneos se unen al tejido muscular y son más o menos largos según el espesor del tejido adiposo, produciendo un flujo de contracorriente con el sistema de las arteriolas, que a su vez, sirve para dar más equilibrio térmico a la sangre, debido a los intercambios que se realizan entre vénulas y arteriolas.

Sobre un 3 a 4% del débito cardíaco se destina, normalmente, al flujo cutáneo y, en condiciones de estrés por el calor, ese flujo puede aumentar 10 veces. De este modo, el flujo sanguíneo que pasa en la red de capilares de la nutrición cutánea puede recibir solamente un 1% de dicho débito. El flujo sanguíneo de la red subcutánea de arteriolas y vénulas está controlado por el sistema nervioso simpático (noradrenalina), que lo reduce y, por tanto, hace bajar la emisividad del infrarrojo. De este modo, cualquier patología que afecte directa o indirectamente el sistema nervioso simpático provocará una disminución de la emisividad del infrarrojo (hipotermia) y, si ocurre su falencia, se producirá un incremento del flujo sanguíneo y un consecuente aumento de emisividad.

En los casos de patologías dolorosas de origen inflamatorio neurogénico, infecciosas o no, ocurrirá una liberación de substancia P (SP) al nivel de las terminaciones nerviosas del tipo C; o bien, en el endotelio capilar o de los macrófagos, habrá una producción y/o liberación del óxido nítrico que causará una intensa vasodilatación y el consecuente aumento significativo de la emisividad del infrarrojo (hipertermia).

En las patologías inflamatorias por trauma, reumáticas o infecciosas, tendremos una producción y liberación de las prostaciclinas y de la bradicinina, potentes vasodilatadores que, a su vez, van a desprender la SP y el óxido nítrico. Tendremos también cambios hipertérmicos o hipotérmicos en patologías específicas que afectan directa o indirectamente el sistema venoso, arterial y/o microvascular.

Hipertermia en el rostro - un indicio de rinitis.

LA PRECISIÓN Y EXACTITUD CON LA TERMOGRAFÍA:

El cuerpo humano está compuesto de miles de elementos que se pueden desreglar, así que es difícil, por no decir imposible, hacer una evaluación de todos esos elementos, ya que, muchas veces, cuanto más fuertes son los síntomas, más lejanas se encuentran las causas. Por ejemplo, a menudo, un dolor dorsal es reflejo de problemas digestivos o biliares que afectan la columna y no traducen problemas osteoarticulares. Las vértebras y discos sufren daños con el aumento de estímulos irritativos provenientes de los órganos afectados. Por medio de la termografía, podemos entender esa relación.

La termografía permite también descubrir lesiones y problemas con los que no soñáis siquiera, una vez que no sentís ningún dolor o señal que os alerte. Esta posibilidad es muy importante dado que todos sabemos que, por ejemplo, un cáncer no surge de la noche a la mañana y, cuando se detecta, normalmente ya es demasiado tarde. Con la termografía, podemos poner en evidencia situaciones que hasta entonces estaban ocultas, permitiéndonos desarrollar una acción preventiva.

Con la termografía, podemos establecer la conexión y relación entre diferentes patologías y, en especial, escoger las zonas y órganos o meridianos sobre los que debemos actuar en primer lugar.

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